Despiértame para verte morir. Planeta de Libros. 2013.
A finales de 2012 se puso en contacto conmigo el Grupo Planeta. Ahí es nada. Iban a arrancar una línea de libros electrónicos, que primero se llamó Tagus y después Click, y querían contar con una novela mía.
La elegida fue Despiértame para verte morir, una de mis novelas favoritas y que cedí a Tagus con la promesa de que “si funcionaba bien” Planeta la sacaría con uno de sus sellos en papel. Bueno. Todavía no sé qué es funcionar bien, pero en ebook se quedó. De momento.
Despiértame para verte morir apareció de repente, literalmente la soñé o, más bien, tuve una pesadilla tan vívida que al despertar tuve que anotarla. En esa pesadilla yo estaba sentado en el sofá de mi salón mirando la tele, cuando de pronto el aparato se ponía en modo nieve y al poco me mostraba mi propia imagen, como si tuviera una cámara oculta apuntándome desde su interior. Segundos después un hombre vestido de negro se acercaba por mi espalda y me estrangulaba con un cable.
Esa premisa me torturó durante días. ¿Qué pasaría si un personaje se viera forzado a visualizar su propia muerte? ¿Y por qué?
Dediqué mucho tiempo a planificar el argumento. Quería, de nuevo, una novela coral pero mucho más íntima, más madura, con personajes profundos y relaciones más complejas entre ellos. Quería un protagonista de peso, un triunfador al que la vida le hubiera despojado de todo lo que tenía. Ese hombre fue el abogado Marcus Crane.
Como curiosidad, escribí la novela en tercera persona y una vez terminada me di cuenta de que ganaría mucha más tensión si la narrara en primera. Así que reescribí la novela entera cambiando las formas verbales y adaptando el texto.
La elaboración de Despiértame para verte morir fue un proceso apasionante e intenso, y la puerta para acceder al Grupo Planeta y a su nómina de autores en Planeta de Libros. Todavía sigo por ahí.
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