Laberinto. Mercurio Ediciones. 2015.
Curiosamente, las publicaciones de Caminarán sobre la tierra en pleno declive de la Línea Z y Despiértame para verte morir pero solo en ebook, trajeron consigo el primer parón en mi carrera. Seguía escribiendo, disfrutaba mucho con ello, pero las posibilidades de publicar escaseaban. 23 Escalones había cerrado, Dolmen no había terminado de apostar por mí y volvían a acumularse los rechazos, igual que antes de ver la luz Claro de Luna. Parecía haberme estancado.
Acudí a la Feria del Libro de Arrecife de 2014 para firmar mis novelas y vi que la editorial Mercurio presentaba una de sus novedades en la carpa principal. Mercurio es una editorial canaria, de Las Palmas concretamente, a la que ya le había enviado en su día sin éxito el manuscrito de Claro de Luna.
No tenía nada que perder: me aposté en la entrada de la carpa y cuando terminó la presentación abordé al editor de Mercurio con una propuesta que no sabía si querría aceptar: una aldea abandonada y envuelta en el misterio, una leyenda negra, hombres lobo y mucho, mucho terror.
Laberinto es una fábula sobre la soledad y el miedo a la pérdida. Escrita en un momento personal complicado, la historia de Ángel, el fotógrafo, tiene mucho más que ver conmigo que la de otros personajes que por el tipo de novela pudieran dar esa impresión. De hecho, es al único al que he cedido parte de mi nombre.
Ángel se está quedando ciego y tiene el corazón roto. Antes de perder la visión anhela ver por última vez a la mujer por la que lo daría todo, y emprende un viaje que sale mal. Acaba perdido y aislado en el peor lugar posible: la aldea de Laberinto.
Entre sus calles retorcidas y sus casas silentes de ventanas tapiadas, conoceremos los secretos de una tragedia que se remonta muchos años atrás. Conoceremos a Andrea, a Rufio y al malvado Rape, uno de los villanos más salvajes que haya podido escribir.
Laberinto es una novela intensa, trepidante, y que no me canso de visitar.
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