La chica que oía canciones de Kurt Cobain. Editorial Siete Islas. 2016.
El año 2016 fue extraordinario en cuanto a publicaciones, ya que salieron editados hasta tres trabajos. El primero de ellos, que justo cumple ahora nueve años, fue La chica que oía canciones de Kurt Cobain.
Recuerdo perfectamente cómo surgió este proyecto, ya que nació el mismo día que vino al mundo mi hija.
Aquella mañana de julio, a solas en el salón de casa, recién llegado del hospital, me cayó de golpe la realidad de que de pronto, en lo que tarda un suspiro, me había convertido en padre y dejaba atrás una etapa para empezar otra. ¿Cómo había llegado hasta allí?, me pregunté. ¿Cuántas cosas, cuántas decisiones, cuántas personas, me habían hecho quien era?
Regresé inconscientemente a 1994, el año en que mi familia y yo volvimos de Madrid a Las Palmas, por segunda vez, esta para quedarnos definitivamente. Y encontré en esos años, mis 14, 15 o 16, el momento de inflexión de alguien que pasa de la infancia a la adolescencia, que deja amistades para hacer otras, que descubre una ciudad nueva, que se enamora por primera vez, que empieza a trazar el camino que le llevará, un día muy lejano, a ser padre.
La chica que oía canciones de Kurt Cobain no habla de Nirvana, ni de grunge, ni de forrar carpetas con fotos. Habla de eso y de mucho más. Habla de la vida, habla de lo que nos sucede en determinado momento a todas y a todos. Es una novela que me parece muy bonita, y que encontró en la editorial Siete Islas la casa ideal para vivir.
Podría pasar horas hablando de Pablo y de Layla, de cuánto hay de mí, de mi familia, de mis vivencias reales. De cuánto significa esta novela para mí. De cómo varias editoriales la rechazaron por no ser del todo juvenil, por no ser del todo adulta, por utilizar el habla canaria, por ser… diferente.
Quizá un día lo haga. De momento es mi novela más vendida y una pequeña joyita de la que estoy muy orgulloso.
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