Caminarán sobre la tierra. Editorial Dolmen. 2013.
El origen de esta novela se remonta a varios años antes de llegar a ser lo que fue. Yo llevaba mucho tiempo empeñado en escribir una historia de aventuras que contuviera elementos de thriller y misterio, al estilo de las primeras novelas de Arturo Pérez Reverte, que tanto me habían gustado. Desde El Club Dumas o La piel del tambor o, sobre todo, La Carta Esférica, me apetecía mucho mezclar intrigas y conspiraciones con elementos históricos y, por encima de todo, con el mar.
Había caído en mis manos un artículo en el que se explicaban las tribulaciones de las reliquias de Cristóbal Colón y cómo varios países no se ponían de acuerdo en dónde habían ido a parar. Dediqué mucho tiempo a la investigación, a documentarme, visité lugares colombinos en Las Palmas de Gran Canaria, estudié la iglesia de Arucas, había seguido el rastro de los huesos del Almirante desde su sepulcro original hasta donde quiera que estén ahora y me empeñé en crear una trama que hiciera posible que un arqueólogo torpón las encontrara en Gran Canaria. Había llegado a planificar toda la novela hasta el momento en el que aparecía el cofre y entonces… No sabía cómo seguir.
Por esas fechas tuvo lugar el primer festival Celsius y nos juntamos varios amigos escritores en un almuerzo con el editor de Dolmen, que entonces triunfaba con la Línea Z de novelas de zombis. La apuesta surgió de una manera natural, cuando nos dimos cuenta de que el único de aquella mesa que no había publicado nada en la Línea Z era yo, y de repente se aclaró el trasfondo y el tercio final de mi novela de aventureros, arqueólogos, reliquias perdidas y buscadores de tesoros: mezclaría mi remedo de Indiana Jones con la tradición más pura de las películas de muertos vivientes.
Así surgió Caminarán sobre la tierra, una novela coral, repleta de guiños cinéfilos y de personajes que me encantan, como la capitana pirata Anne The Red Morrissey. Una novela de terror y aventuras que me permitió infestar de zombis Las Palmas de Gran Canaria, resolver el enigma de las reliquias de Colón y divertirme mucho.
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