miércoles, 12 de marzo de 2025

Breve recorrido por mis novelas: Tomb Raider: El viaje de Lara Croft (2016)

 Tomb Raider: El viaje de Lara Croft. Dolmen. 2016.



La segunda publicación de 2016 no ha corrido la misma suerte que La chica que oía canciones de Kurt Cobain, y no será porque no me hiciera una especial ilusión o porque le dedicase menos cariño.

En aquella época la editorial Dolmen estaba poniendo en marcha una línea dedicada al mundo del videojuego, en la que se analizaban algunas de las curiosidades y la evolución de los títulos más conocidos. Cuando recibí su llamada propuse desarrollar Silent Hill, pero me ofrecieron Tomb Raider y la historia de Lara Croft se convirtió en el centro de mi universo durante todo un año.

Habiendo jugado, disfrutado y terminado todos los títulos desde el primero, y siendo un fanático de los videojuegos, sumergirme en la saga de la arqueóloga aventurera fue como ver realizado un sueño. Así que recopilé información, leí y releí, estudié, sinteticé, seleccioné y me lo pasé como nunca.

Antes de analizar cada propuesta de la saga, comencé el libro hablando del papel tradicional de la mujer en los videojuegos de aventura, habitualmente el de personaje a ser rescatado o el interés romántico del héroe, y cómo Tomb Raider había supuesto un cambio de paradigma y la primera vez en la que el peso de la narrativa de un videojuego recaía en un personaje femenino.

Si bien es verdad que Lara Croft “nació” hipersexualizada, para después evolucionar con cada entrega, no se puede negar la importancia de su propuesta en el rumbo de género en los videojuegos.

Creo que quedó un trabajo digno, muy completo y espectacular visualmente, gracias a una maquetación preciosa. Lástima que sea tan difícil de conseguir.


jueves, 6 de marzo de 2025

Breve recorrido por mis novelas: La chica que oía canciones de Kurt Cobain (2016)

 La chica que oía canciones de Kurt Cobain. Editorial Siete Islas. 2016.



El año 2016 fue extraordinario en cuanto a publicaciones, ya que salieron editados hasta tres trabajos. El primero de ellos, que justo cumple ahora nueve años, fue La chica que oía canciones de Kurt Cobain.

Recuerdo perfectamente cómo surgió este proyecto, ya que nació el mismo día que vino al mundo mi hija.

Aquella mañana de julio, a solas en el salón de casa, recién llegado del hospital, me cayó de golpe la realidad de que de pronto, en lo que tarda un suspiro, me había convertido en padre y dejaba atrás una etapa para empezar otra. ¿Cómo había llegado hasta allí?, me pregunté. ¿Cuántas cosas, cuántas decisiones, cuántas personas, me habían hecho quien era?

Regresé inconscientemente a 1994, el año en que mi familia y yo volvimos de Madrid a Las Palmas, por segunda vez, esta para quedarnos definitivamente. Y encontré en esos años, mis 14, 15 o 16, el momento de inflexión de alguien que pasa de la infancia a la adolescencia, que deja amistades para hacer otras, que descubre una ciudad nueva, que se enamora por primera vez, que empieza a trazar el camino que le llevará, un día muy lejano, a ser padre.

La chica que oía canciones de Kurt Cobain no habla de Nirvana, ni de grunge, ni de forrar carpetas con fotos. Habla de eso y de mucho más. Habla de la vida, habla de lo que nos sucede en determinado momento a todas y a todos. Es una novela que me parece muy bonita, y que encontró en la editorial Siete Islas la casa ideal para vivir.

Podría pasar horas hablando de Pablo y de Layla, de cuánto hay de mí, de mi familia, de mis vivencias reales. De cuánto significa esta novela para mí. De cómo varias editoriales la rechazaron por no ser del todo juvenil, por no ser del todo adulta, por utilizar el habla canaria, por ser… diferente.

Quizá un día lo haga. De momento es mi novela más vendida y una pequeña joyita de la que estoy muy orgulloso.


lunes, 3 de marzo de 2025

Breve recorrido por mis novelas: El fabricante de muñecas y En la oscuridad. 2014/2017.

 El fabricante de muñecas y En la oscuridad. Planeta de Libros. 2014/2017.


Los responsables del Grupo Planeta no habían encontrado argumentos suficientes para editar Despiértame para verte morir en ninguna de sus líneas en papel, pero sí volvieron a contactar conmigo para ampliar el catálogo digital de Click Ediciones. Decidí que podía ser una buena oportunidad para rescatar del olvido al bueno de Matt el Rojo.

Poco después de la publicación de Última parada: la casa de muñecas, la editorial 23 Escalones se vio obligada a cesar su actividad, lo que dejó sus novelas en un espacio incierto. Nuestras intenciones de darle continuidad al personaje quedaron lamentablemente aparcadas, y cuando Click contactó conmigo por segunda vez pensé que reeditarlo, aunque fuera en digital, podría ser la manera de recuperar la posibilidad de escribir una continuación para Matt.

Click, además, se llevaba consigo también No podrás salir y me planteaba la posibilidad de editar ambas en un nuevo sello en papel de impresión bajo demanda, Universo de letras, sin cobrarme nada sino para tener material con el que arrancar. No sonaba mal.


Desarrollamos un proceso de revisión, una nueva corrección y les dimos un lavado de cara, cambio de nombre y de portadas. Última parada: la casa de muñecas se convirtió en El fabricante de muñecas y No podrás salir pasó a llamarse En la oscuridad y, por su precio y tamaño, sigue siendo uno de los ebooks más vendidos en Amazon.

Un pasito más, otra aventura.

Breve recorrido por mis novelas: Laberinto (2015)

 Laberinto. Mercurio Ediciones. 2015.


Curiosamente, las publicaciones de Caminarán sobre la tierra en pleno declive de la Línea Z y Despiértame para verte morir pero solo en ebook, trajeron consigo el primer parón en mi carrera. Seguía escribiendo, disfrutaba mucho con ello, pero las posibilidades de publicar escaseaban. 23 Escalones había cerrado, Dolmen no había terminado de apostar por mí y volvían a acumularse los rechazos, igual que antes de ver la luz Claro de Luna. Parecía haberme estancado.

Acudí a la Feria del Libro de Arrecife de 2014 para firmar mis novelas y vi que la editorial Mercurio presentaba una de sus novedades en la carpa principal. Mercurio es una editorial canaria, de Las Palmas concretamente, a la que ya le había enviado en su día sin éxito el manuscrito de Claro de Luna

No tenía nada que perder: me aposté en la entrada de la carpa y cuando terminó la presentación abordé al editor de Mercurio con una propuesta que no sabía si querría aceptar: una aldea abandonada y envuelta en el misterio, una leyenda negra, hombres lobo y mucho, mucho terror.

Laberinto es una fábula sobre la soledad y el miedo a la pérdida. Escrita en un momento personal complicado, la historia de Ángel, el fotógrafo, tiene mucho más que ver conmigo que la de otros personajes que por el tipo de novela pudieran dar esa impresión. De hecho, es al único al que he cedido parte de mi nombre. 

Ángel se está quedando ciego y tiene el corazón roto. Antes de perder la visión anhela ver por última vez a la mujer por la que lo daría todo, y emprende un viaje que sale mal. Acaba perdido y aislado en el peor lugar posible: la aldea de Laberinto.

Entre sus calles retorcidas y sus casas silentes de ventanas tapiadas, conoceremos los secretos de una tragedia que se remonta muchos años atrás. Conoceremos a Andrea, a Rufio y al malvado Rape, uno de los villanos más salvajes que haya podido escribir.

Laberinto es una novela intensa, trepidante, y que no me canso de visitar. 


Breve recorrido por mis novelas: Despiértame para verte morir (2013)

 Despiértame para verte morir. Planeta de Libros. 2013.


A finales de 2012 se puso en contacto conmigo el Grupo Planeta. Ahí es nada. Iban a arrancar una línea de libros electrónicos, que primero se llamó Tagus y después Click, y querían contar con una novela mía. 

La elegida fue Despiértame para verte morir, una de mis novelas favoritas y que cedí a Tagus con la promesa de que “si funcionaba bien” Planeta la sacaría con uno de sus sellos en papel. Bueno. Todavía no sé qué es funcionar bien, pero en ebook se quedó. De momento.

Despiértame para verte morir apareció de repente, literalmente la soñé o, más bien, tuve una pesadilla tan vívida que al despertar tuve que anotarla. En esa pesadilla yo estaba sentado en el sofá de mi salón mirando la tele, cuando de pronto el aparato se ponía en modo nieve y al poco me mostraba mi propia imagen, como si tuviera una cámara oculta apuntándome desde su interior. Segundos después un hombre vestido de negro se acercaba por mi espalda y me estrangulaba con un cable.

Esa premisa me torturó durante días. ¿Qué pasaría si un personaje se viera forzado a visualizar su propia muerte? ¿Y por qué? 

Dediqué mucho tiempo a planificar el argumento. Quería, de nuevo, una novela coral pero mucho más íntima, más madura, con personajes profundos y relaciones más complejas entre ellos. Quería un protagonista de peso, un triunfador al que la vida le hubiera despojado de todo lo que tenía. Ese hombre fue el abogado Marcus Crane.

Como curiosidad, escribí la novela en tercera persona y una vez terminada me di cuenta de que ganaría mucha más tensión si la narrara en primera. Así que reescribí la novela entera cambiando las formas verbales y adaptando el texto. 

La elaboración de Despiértame para verte morir fue un proceso apasionante e intenso, y la puerta para acceder al Grupo Planeta y a su nómina de autores en Planeta de Libros. Todavía sigo por ahí.