sábado, 1 de marzo de 2025

Breve recorrido por mis novelas: No podrás salir (2012)

 No podrás salir. 23 Escalones. 2012.



El caso de esta novelita es curioso. Nació como simple relato de un escritor que todavía no lo era, muchos años antes de ser publicada. Uno de esos borradores que guardamos en cajones sin confiar demasiado en que algún día vea la luz. En aquellos días, ni siquiera Matt el Rojo estaba por ahí.

Sin embargo, durante la preparación de la publicación de Última parada: la casa de muñecas, la editorial 23 escalones decidió apostar por el resurgir de los bolsilibros en el formato tradicional de la antigua Bruguera: novelas cortas, de género puro, escritas por autores españoles que firmaban con pseudónimo anglosajón. Contactó con algunos de sus escritores y nos propuso formar parte de la que sería la línea Pulp de la editorial.

Como quiera que yo tenía guardado este relato acerca de una pareja acechada por un loco asesino en la cumbre de Gran Canaria, decidí reescribirlo incluyendo en la trama escenas secundarias, más personajes, una familia maldita y, por supuesto, a Matt el Rojo. De manera que aquel relato de mis inicios se convirtió en la precuela de Última parada: la casa de muñecas, y en una novela corta emocionante y divertida.

Para mi pseudónimo como autor terrorífico elegí el nombre Damien, por el niño protagonista de La Profecía, y el apellido Wake, por el videojuego Alan Wake, mi favorito. Y debo decir que disfruté muchísimo de la experiencia en el mundo de los bolsilibros. Ojalá hubiera habido ocasión de escribir alguno más.


Breve recorrido por mis novelas: Última parada: la casa de muñecas (2012)

 Última parada: la casa de muñecas. 23 escalones. 2012.



Mi cuarta novela fue LA novela. 

En todas las bandas hay un disco que rompe la barrera, a todo cineasta le llega esa película que despunta. En el caso de un escritor, hay una novela que hace que las cosas cambien. En mi caso, esa fue Última parada: la casa de muñecas.

El origen de esta novela es sencillo. Salí un noche del cine, con la que era mi pareja, y nos despedimos al subirse a la guagua en dirección a su casa. Era tarde y no habría más de dos personas, además de ella, en el vehículo. Me quedé en la parada mirando a mi chica y pensando: “caray, ¿y si el chófer está desequilibrado? ¿Y si ha tenido un mal día? ¿Y si no vuelvo a verla?”

Después de haber trabajado el suspense, el vampiro, la aventura gótica, me apetecía explorar la psicología del asesino en serie, así que aproveché la idea que me había dado esa pequeña escena para trazar los rasgos de un tipo de asesino que resultase grotesco, cruel y al mismo tiempo creíble.

Para combatirlo puse sobre el tablero al detective de origen irlandés Matt el Rojo, un hombre lleno de contradicciones, de luces y sombras, y demasiados problemas personales para ser considerado un héroe. Y como tercer personaje utilicé la ciudad de Las Palmas, aprovechando que había trabajado como comercial de calle muchos años y conocía bien sus rincones y sus curiosidades.

Última parada: la casa de muñecas es una novela dura, con un villano brutal y más de una escena intensa, como poco, pero quizá lo que la distinga de otras sea el punto de vista subjetivo que otorga a cada una de las víctimas antes de conocer su final. Una forma de generar empatía y cierto cariño en el lector, hacia personajes que, en algunos casos, están condenados.

Con un antagonista trastornado, que ni siquiera es consciente del mal que causa, y un protagonista irascible y sin razones para vivir, Última parada: la casa de muñecas supuso un empujón importante y un reconocimiento en una carrera literaria que apenas comenzaba. Fue mi segunda colaboración con 23 escalones, que desafortunadamente cesó su actividad poco después. 

Todavía hay lectores que se lo piensan dos veces antes de coger una guagua solitaria de madrugada. ¡Yetch!


Breve recorrido por mis novelas: Los ojos de Dios (2010)

 Los ojos de Dios. 23 Escalones. 2010.


¿Cómo empecé a escribir? Poniendo en papel todo lo que me hubiera gustado encontrar en los libros que leía, pero en los que no lo encontraba.

Esta suele ser mi respuesta cuando me preguntan cómo empezó todo. 

Lo cierto es que tras terminar la universidad, mucho antes de Claro de Luna o Noctámbulo, experimenté una época de intensa lectura. Devoré la obra de Stephen King, de Arturo Pérez Reverte, de Katzenbach, de Katherine Neville… Leí de todo, menos los libros de las oposiciones. Hacía ya un tiempo que había empezado a tontear con los relatos cortos —nada serio, doctor—, y estimulado por las lecturas y por el cine, decidí intentarlo en la novela.

Quizá el origen de Los ojos de Dios esté en esa escena de La amenaza fantasma en la que un sinfín de máquinas de combate asoman por una loma verde, o tal vez esté en la película La novena puerta, de Polanski (cinta a la que volveré a hacer referencia en otras novelas), el caso es que soñé, de algún modo, con una Puerta del Sol madrileña, llena de paseantes, que de un momento a otro resulta atacada por dos ejércitos rivales, sin aviso ni explicación, y el único recurso para la población civil es esconderse en los túneles del Metro.

A partir de ahí, cada capítulo de Los ojos de Dios revela un miedo, un misterio, un giro de guion en un enigma que, una vez se descubre, debe mucho a La última cruzada, de Indiana Jones.

Así, el cine y la lectura son responsables de que me dedique a esto de juntar letras. No podía ser de otro modo.

Como curiosidad, decir que el primer borrador de esta novela lo empezó a leer mi profesor y amigo, el gran escritor grancanario José Luis Correa, que me apuntó un buen número de posibles modificaciones. La más importante: escribe sobre lo que conozcas. Y tras seguir sus consejos el manuscrito fue aceptado por la editorial tinerfeña 23 escalones, que a partir de aquí me llevó de un festival a otro, de un contacto al siguiente y me puso en el mapa. Gracias eternas, Mónica.


Making off de "Las cinco muertes de Jacinto Samitier" en la revista literaria ZENDA

Charli Barreto debuta en la prestigiosa revista literaria Zenda libros con un artículo sobre el proceso de gestión y elaboración de esta novela tan particular. 


"Las cinco muertes de Jacinto Samitier" constituye un enfoque divertido de la novela negra que disecciono echando la vista atrás, recordando los días finales del confinamiento y cómo la posibilidad de quedarnos encerrados por un positivo a deshoras seguía presente.

Un tipo peculiar, Charli Barreto. Pasa por Zenda a conocerle.


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domingo, 23 de febrero de 2025

Breve recorrido por mis novelas: Noctámbulo (2010)

 Noctámbulo. Ediciones Idea. 2010.


Mucho antes de que Claro de Luna fuera publicada, ya tenía terminado el borrador de la que pretendía ser mi primera incursión en el mundo del vampiro. 

Admirador de Bram Stoker, de Anne Rice, de Richard Matheson y, por supuesto, de El misterio de Salem’s Lot de Stephen King, escribir sobre vampiros era una necesidad, más que un objetivo. El empujón que la saga Crepúsculo dio al género durante principios de siglos ayudó a que de nuevo Ediciones Idea apostase por mi manuscrito. 


Así, en 2010 vería la luz Noctámbulo, una novela híbrida entre lo policíaco, el terror y lo romántico, en la que traté de actualizar y desvestir de fantasía el mito del vampiro, tan maltratado, en mi opinión, por el cine. 

¿Qué pasaría si en la ciudad de Las Palmas habitara un vampiro de verdad? Se me ocurrió que si un vampiro viviera hoy en día necesitaría dinero para mantenerse: pagar un alquiler, renovar su vestuario, transportarse, quizá ir al cine o a escuchar música. Probablemente intentaría imitar las costumbres humanas, como comer, beber o dormir en una buena cama. 

Quería huir del nosferatu encerrado en su caserón heredado y escondiéndose de la luz del sol. ¿Si fueras un vampiro en el siglo XXI, harías eso?

Convertí a Sable, mi vampiro, en un sicario que mata a la vez por dinero y por necesidad. Objetivos selectos, eso sí, influenciado en parte por la novela La sanción del Eiger, llevada al cine por Clint Eastwood o, más reciente, la película Asesinos, de Stallone y Banderas. De manera que aparece una sociedad secreta que contrata seres de la noche para que le hagan el trabajo sucio. Parecía interesante. 

Suspense, terror y alguna dosis de erotismo, Noctámbulo es esa novela vampírica que quería escribir y que, gracias a Cetro, pude incluso revisitar muchos años después. 

Pero eso será más adelante.