domingo, 7 de octubre de 2012

Harto de la "nueva" narrativa canaria.


Me llamo Miguel Aguerralde, nací en 1978 en Madrid aunque desde muy pequeño me trasladé a Las Palmas, por lo que a todas luces me considero y se me considera un autor canario. Empecé a publicar -que no a escribir- en 2009, con una editorial canaria hasta las cachas, Ediciones Idea, con la que salieron 'Claro de Luna' y 'Noctámbulo', y después con 23 Escalones, una editorial tan canaria como la anterior, con la que he publicado 'Los Ojos de Dios' y 'Última parada: la casa de muñecas'. Todas mis novelas se enmarcan en el suspense o el terror y salvo una de ellas todas suceden en mi ciudad, Las Palmas.

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He tenido el orgullo de acudir ya a dos Semanas Negras de Gijón, dos Festivales de Sitges, ferias del libro en las ciudades más importantes y no sabría decir cuántos eventos por toda España. He participado en premiadas antologías de relatos y mis novelas se leen en colegios e institutos en los que se me invita a dar charlas e impartir talleres habitualmente.

Rayco Cruz es algo más joven que yo. Escritor y librero, es un reconocido autor de fantasía épica con dos grandes novelas publicadas y premiadas, como son 'La Sombra de Pranthas' y 'La Maldición de Hilena', además de un contrastado relatista. Participa en 'La Cafetera' de Canarias Radio en un espacio literario y es una de las voces más autorizadas en lo que a narrativa de género toca, cuya presencia se reclama en multitud de festivales y tertulias especializadas. 

Macu Marrero, es una multifacética autora que en apenas dos años ha publicado tres exitosas novelas dentro del género, tales como las dos partes de la saga Mihai y 'Los Crímenes de Santa Úrsula', y ya anuncia el salto a una gran editorial con un novelón que está a punto de ver la luz.

Podría hablar de Moisés Cabello, de Moisés Morán, de Leandro Pinto, de Yanet Acosta y su exitosísima novela negra culinaria, de Judith Bosch, de Carlos Domínguez Sosa cuyas novelas de fantasía recorren nuestros institutos. Y eso dejándome a muchos, seguro, que ya se sabe que esto de escribir en caliente es un error y un descalabro.

Porque resulta que ninguno de los anteriores somos canarios, o no somos jóvenes, o no somos nuevos ni narradores, qué sé yo. ¿Les extraña? Pues es así, no existimos.

Lamento horrores la discusión de esta mañana con mi admirado Juan Cruz, que se ha llevado el pescozón en Twitter por un artículo en el que habla de la nueva narrativa canaria. Y lo siento de verdad porque le sigo desde hace años y sinceramente no venía a cuento ese asalto tempranero -no calibro cuánto de acidez había añadido a mi ánimo despertar con el desastre de Alonso en Japón, lo confieso-, porque lo cierto es que este asunto viene, entre nosotros, trayendo cola desde lejos. Y es que clama al cielo, escuece y duele, tanto remar desde la nada y sin apoyos para llegar a una orilla que ya, definitivamente considero un espejismo.

No es cierto que nadie sea profeta en su tierra, lo cierto es que la tierra, o quienes viven en ella, eligen a sus profetas y, cuando los tienen, ahí ya no entra ni Dios.

El año pasado una editorial con la que ya he trabajado, Ediciones Idea, tuvo el acierto de publicar el volumen Generación 21: nuevos novelistas canarios, que siendo un magnífico trabajo y recopilando grandes autores, acertaba de pleno en todo menos en el nombre, porque me pregunto yo cuál de esos fenomenales escritores era el nuevo. Y lo mismo sucede constantemente en los medios.

¿En qué se mide la relevancia de un escritor? ¿Por qué atender a estos y no a otros? ¿En su repercusión? ¿En su capacidad de ventas? Ventas van unidas a la promoción y al marketing, no seamos idealistas ahora. ¿En su capacidad para salir y hacerse oír fuera de las islas? Ahí levanto yo la mano. ¿En su popularidad entre los lectores, perdón, corrijo, entre la esfera literaria e intelectual de nuestro archipiélago que decide qué se lee? ¿Cuánta de esa narrativa canaria se vende en las islas, cuando sabemos que el apoyo del librero -recordamos esa estantería al fondo del local, esquinada, de lomo, con el letrero Literatura Canaria como un eufemístico No tocar- es nulo y el lector a pie de calle nos desconoce?

Dudo cuántos de los editores, periodistas especializados o coordinadores de colecciones a la caza de nuevas voces canarias se animan habitualmente a meter la nariz en el terror o en el fantástico, porque los nombres ya están ahí, como lo están nuestras trayectorias aunque al parecer no existamos salvo para los peninsulares, porque ahí sí.

Búsquenos en televisiones o en prensa canarios. Busque artículos en los diarios o reportajes en suplementos culturales, busque notitas al pie que adviertan sobre nuestras presentaciones, nuestro estrenos o acerca de nuestra participación en festivales como el de Sitges, la Semana Negra de Gijón o Hispacón, donde se reúne lo más granado de la narrativa popular actual. No encontrará nada. Justo después ponga nuestro nombre en Internet, se sorprenderá, y analice de dónde proceden las miles de páginas con noticias y reseñas sobre nosotros. Vera que sí que existimos, pero para los de fuera.

Es difícil, si no imposible, llegar a esa orilla imaginaria sin apoyo ni promoción, es remar a contracorriente. Y escuece que en las pocas oportunidades en que los grandes medios canarios miran hacia la literatura, o que cuando una editorial decide abrir una puerta a la nueva narrativa canaria, o cuando un periodista con voz y renombre, y han sido varios, decide comentar -digamos, recomendar- las bondades de esas nuevas, insisto, voces insulares, sea para reafirmar los mismos nombres, las mismas voces que eran nuevas hace diez años.

Quizá, amigo Rayco, amiga Macu, nos toque en 2022 ser nuevos narradores, por ahora sólo somos invisibles. Y si no soy joven, narrador ni canario díganme, por Dios, qué es lo que soy.





3 comentarios:

Rayco Cruz dijo...

Ole y ole, amigo. Más razón que un santo. Si esto lo escribes en un momento de calentón, no quiero ver lo que harás en frío y con palabras meditadas. Gracias por este artículo. ¡Hacía falta ya!

Moisés dijo...

Más claro imposible, pero muchos escritores canarios seguimos siendo "los entre otros", esos, como tu dices, invisibles. Pero no nos queda otra que seguir escribiendo y seguir asistiendo a la endogamia literaria de nuestras amadas islas.

yacosta dijo...

Ya sabes, la próxima novela habrá que dedicarla a ... a ver si así ...;)